Sionismo

¿Qué es el sionismo?

El sionismo fue en principio un movimiento de carácter religioso y espiritual, cuyas raíces políticas datan de mediados del siglo XIX en Europa, donde surgieron diversas corrientes del pensamiento con distintas formas de comprender el concepto del Estado moderno.

Su objetivo principal es la migración del pueblo judío hacia lo que definen como “Tierra Prometida”, que incluye porciones de territorio de Cisjordania (Palestina), Siria, Egipto y Turquía. Ejerció gran influencia en la fundación del Estado de Israel en 1948.

Su principal creador político fue el periodista y escritor húngaro Theodor Herzl, cuyos postulados establecen que los judíos constituyen un grupo nacional (un país); hecho que les otorga el derecho de establecer un Estado-nación dentro de la “Tierra Prometida”.

Además del establecimiento de Israel como un Estado-nación, el sionismo busca la migración masiva del pueblo judío hacia la “Tierra Prometida”, proceso denominado Aliyá dentro de muchas festividades y oraciones judías.

Dentro del contexto actual, el conflicto de Israel con algunas de las naciones árabes guarda relación con los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza, señalados como parte de la “Tierra Prometida” de los judíos y reconocidos por la mayoría de la comunidad internacional como territorios pertenecientes al Estado de Palestina.

Nuevamente, Israel está mucho en las noticias particularmente luego de su nueva campaña de bombardeos contra la población de Gaza.

Desde que empezaron a caer las bombas a principios de julio, como si estuviera bajo los efectos de un trance hipnótico, la prensa occidental entró en modo “la-pobrecita-pequeña-Israel-sólo-se-defiende”.

Cualquier persona que diga lo contrario inmediatamente recibe de lleno el impacto terrible de la consabida acusación de “¡Antisemita!”: ese temido insulto lanzado como un rayo desde el Olimpo de Sion contra todo el que critique a Israel!

Si lo que los judíos realmente temen es la discriminación, entonces la mejor manera de acallar esos temores es promoviendo una amplia concientización, comprensión y transparencia entre la opinión pública mundial acerca de los muy complejos procesos históricos, políticos y sociales que generan hechos de discriminación.

Especialmente cuando se comprende que la peor discriminación que hoy enfrenta el mundo no es tanto la discriminación por parte de grandes mayorías contra alguna minoría puntual, sino más bien la discriminación brutal ejercida por muy poderosas y bien organizadas minorías en contra de la vasta mayoría de todos nosotros en todas partes.

Esas poderosas e ilegítimas minorías amenazan a todos, en todas partes.  Incluye a banqueros parasitarios, especuladores dueños del dinero, zares de los multimedios, señores de la droga, y sanguinarios buscapleitos enquistados dentro de los gobiernos de ciertas superpotencias. Algunos analistas le han dado en llamar el Establishment, otros “la internacional dorada del dinero”, o más simplemente: la Elite de Poder Global.

¿Qué es un “semita?”

En vista de que Israel y los sionistas permanentemente acusan a millones de personas en todo el mundo de ser “antisemitas”, empecemos por definir qué es un “semita”, para lo cuál consultamos al sitio web “My Jewish Learning”.

Ahí se explica lo siguiente: “el nombre semita proviene de Sem, el mayor de los tres Hijos de  Noé…Mientras que Sem y sus hijos son de antigüedad bíblica, el semita es de origen mucho más reciente, originándose en la Europa del siglo XVIII… En tiempos medievales… se percibieron las similitudes gramaticales y lexicográficas entre los idiomas hebreo y árabe. Fue para esa época que los dos protagonistas –el “semita” y el “ario”- aparecieron. Ambos son míticos… Ambos se originaron de la misma manera y sufrieron los mismos abusos, mayormente a manos de los mismos intereses.  Ambos nombres se originan en ámbitos académicos y se refieren a categorías lingüísticas. Ambos datan de la época del gran desarrollo de la filología comparativa a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX“.

Vemos entonces que también los árabes son “semitas”, en cuyo caso ¿no debiera la prensa occidental dejar bien en claro que los peores, más racistas y criminales ataques de “antisemitismo” genocida que ocurren en el mundo hoy son resultado del antisemitismo real desatado por las élites “arias” estadounidense, británica, europea e israelí en contra de los “semíticos” árabes a lo largo y a lo ancho de todo Medio Oriente?

Observemos detenidamente a líderes como Bill y Hillary Clinton, George Bush, Tony Blair, David Cameron, John Kerry, Benjamín Netanyahu, Avigdor Lieberman, Moshe Feiglin, Ayelet Shaker… Veremos que son todos “arios” de pura cepa.  Y son ellos junto a muchos de sus hermanos de sangre, quienes son responsables directos del asesinato de incontables millones de “semitas” iraquíes, sirios, palestinos, libios y demás árabes… (Está bien, lo acepto: el presidente Obama no es demasiado “ario” que se diga pero ello no es más que la excepción que confirma la regla…).

En rigor de verdad: ¿no es anacrónico y poco científico utilizar términos lingüísticos como “semita” y “ario” para referirnos a estos grupos étnicos?

Si la memoria no me falla, en su época el Sr. Hitler utilizó ampliamente el término “ario” para describir a su “raza superior”, pero sin embargo desde fines de la segunda guerra mundial, se ha dejado de hablar de los “arios”…. ¿No será hora de también largarle la mano al “semita”, hermanito gemelo del “ario”?

Poniendo las cosas en su lugar

La confusión ingenierizada conforma un componente clave de la Guerra Psicológica, como bien lo comprendió hace muchas décadas la agencia de inteligencia israelí, Mossad, cuyo lema reza, “Harás la guerra a través del engaño“. Si se me permite parafrasearlo a Don Saddam Hussein, hoy el “antisemitismo” es probablemente “la madre de todas las decepciones globales y engaños históricos”.

Definamos entonces con total claridad cuatro categorías muy diferentes entre sí que podrán ayudar a aclarar y aportar transparencia al debate sobre el sionismo, Israel y el comportamiento de ambos; ello a pesar de que militantes pro-Israel hacen todo lo posible para mezclar y confundirlos, como si se tratara de una única y misma cosa; pero no lo son.

1.    Religión Judía como fe milenaria. Al no ser una religión evangelizadora, el judaísmo es socialmente no-intrusivo; jamás un judío golpeará a su puerta un domingo por la mañana para tratar de convertirlo a la fe de Moisés…

2.    Pueblo Judío: un pequeñísimo grupo étnico (0,2% de la población mundial) disperso por todo el mundo que porta características culturales, sociales y religiosas en común, pero cuyos miembros sostienen una amplia variedad de creencias ideológicas y políticas.

3.    Sionismo: una ideología política nacionalista y racista fundada en 1897 por Teodoro Herzl. El sionismo opera a través de una nutrida y muy poderosa red global interdependiente de lobbies, think-tanks y grupos de presión, todos alineados lealmente detrás de un objetivo prioritario: los intereses del Estado de Israel;

4.    Estado de Israel: una Nación soberana impuesta sobre Palestina en 1948 a través de la fuerza y el terrorismo, con el apoyo de las potencias occidentales.

Hoy, esa poderosa red de organizaciones sionistas pretende hablar en nombre de todos los judíos. Esto también es falso considerando que existen legiones de judíos anti-sionistas que no se identifican en primera instancia con el Estado de Israel, y rechazan sus políticas ultranacionalistas: el músico argentino Daniel Baremboim, el académico estadounidense Norman Finkelstein, autores israelís como Israel Shahak, Ilán Pappé, Yakov Rabkin y muchos otros, incluyendo al grupo de rabinos anti-sionistas Neture Karta.

Los líderes mundiales sionistas suelen descalificar a miembros de su propia comunidad que no se alinean al sionismo, llamándolos “judíos que se odian a sí mismos” (sic!).

En otras palabras, aseverar que toda oposición al sionismo es “antisemitismo” conforma una falacia y mentira flagrante. Quienes combaten al sionismo bien podrán llamarse “anti-sionistas”; y quienes combaten los crímenes israelíes contra palestinos podrán llamarse “anti-israelíes”. ¡PERO JAMÁS “ANTI-SEMITAS”!

Los anti-sionistas y anti-israelíes nada tienen que decir acerca del judaísmo como religión, o de los judíos como grupo étnico cosmopolita.

A modo de ejemplo, el autor del presente artículo es un argentino descendiente de inmigrantes italianos. Sin embargo, al verse confrontado con las muchas críticas hoy lanzadas contra la Argentina o Italia, jamás se le ocurriría replicar a gritos “¡Anti-Argentinismo!” o “¡Anti-Italianismo!” –ni mucho menos “¡Anti-Catolicismo!“- contra sus circunstanciales críticos. ¡De ninguna manera!

Ya es hora entonces que ciertos de los judíos maduren políticamente y se comporten como adultos y ciudadanos responsables.

Pues si cada vez que Israel y los sionistas llevan a cabo sus inconfesables matanzas contra los palestinos, los multimedios y gobiernos occidentales les permiten escudarse detrás del griterío de “¡Antisemitismo!”, entonces seguro que algún día la opinión pública mundial dejará de tolerarlo, y es entonces cuando la reacción global puede tornarse muy fea…

Especialmente si se tiene en cuenta que las organizaciones sionistas están tan inextricablemente fusionadas con sectores de la mega-banca global, los multi-medios occidentales, Hollywood, y los gobiernos, ejerciendo enorme y determinante influencia sobre los asuntos internos y externos de países que albergan importantes comunidades judías como EE.UU., el Reino Unido, Francia, Alemania, Ucrania, Argentina, Brasil, Venezuela, México…

En países auténticamente democráticos, todo ciudadano tiene el derecho inalienable de criticar y desenmascarar las políticas genocidas de cualquier Nación extranjera que promueva y lleve adelante acciones de limpieza étnica y terrorismo de Estado, como lo hace Israel.

Esto incluye el derecho, también inalienable, de promover un debate abierto sobre las actividades llevadas a cabo por sionistas dentro de cada país, y la influencia excesiva detentada por sus lobbies, grupos de choque y organizaciones de ataque político como AIPAC (American Israeli Public Affairs Committee) y la ADL (Anti-Defamation League) en los Estados Unidos, y la OSA (Organización Sionista Argentina) y la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) en Argentina, dónde el autor sufre el acoso y persecución política e ideológica de ésta última desde hace años.

4 comentarios en “Sionismo

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